"Mi autoestima CRECE":

La convivencia sana conmigo mismo

Autoconcepto

Se basa en “cómo nos vemos a nosotros”, nuestras debilidades y nuestras capacidades. Esta imagen mental ayuda a crear una autoestima saludable para enfrentarnos a los desafíos de la vida de manera equilibrada y positiva.

1) El Diálogo interno (positivo,¡por favor!)

La charla interna es como un compañero constante que me guía a través de mis experiencias. Existe el peligro del autosabotaje con frases como “No soy suficiente…” o “Nunca lograré…” que limitan nuestro crecimiento. Por esta razón es sumamente importante promover: 

a) el DIÁLOGO INTERNO POSITIVO

b) la RE-PROGRAMACIÓN DEL DIÁLOGO INTERIOR NEGATIVO.

Aprender a utilizar palabras positivas, pensamientos enfocadas en solucionar y hablarnos suaves y con compasión y paciencia para crear un entorno seguro de apoyo, de crecimiento.

2) La Exigencia personal

Podemos tomar el sendero de la curiosidad, del crecimiento disfrutando del proceso siendo exigentes con NOSOTROS MISMOS y LA META. Esto es algo muy poderoso que lo necesitamos para crear hechos importantes. En este aspecto hablamos de la EXIGENCIA PERSONAL POSITIVA

Uno de los motores de la autoexigencia es el perfeccionismo, aquí vamos por el sendero equivocado ya que no se permite fallos ni acepta nuestra humanidad (y sus limitaciones). Esta valoración personal crítica y constante se convierte en una fuente de angustia y tensión. Al buscar siempre el mejor resultado apenas está satisfecha una persona así, siempre hay algo que se podría haber hecho mejor.

Todo esto puede llevar a estrés, ansiedad y un agotamiento emocional.

3) El Aprendizaje positivo

Nos centramos en el desarrollo personal como fuente del bienestar y salud emocional. Se busca crecer a partir de las experiencias, incluso las negativas, pero sin dejarse llevar por el pesimismo. Crecer es la meta, ganar sabiduría personal.